Barrilete

Barriletes en La Redonda. Foto: Enzo Rodríguez Suárez

El equipo

  • Juan Carlos López (Barriletero)
  • Alejandro Briggiler, Pablo Affore Lovino (Artistas visuales)
  • Diego Abbá, Berenice Ortiz  (Diseñadores)

TEXTO DE LOS ARTISTAS

Con deatr3s nos encontramos, en esta parte de nuestras historias, para que todo se diera. Para que al final de alguna charla entre muestras nos invitaran a participar de un proyecto, de arte, de acción, de movilización, respetando algunos lineamientos y marco de referencia. Armamos un grupo que salió a buscar ideas, como quien sale a buscar algo a la calle; y a la vuelta de la esquina, en un descampado, nos encontramos con una palabra cuya levedad no coincidía con su textualidad: BARRILETE.

Nos entusiasmamos, nos animamos con anécdotas de nuestra niñez, mitos y nostalgias. Empachadísimos de esos sentimientos organizamos un encuentro con Juan Carlos, “el mejor barriletero de la ciudad y del mundo”.

Él nos contó de barriletes gigantes que supo construir para ocasiones especiales, y también de otros que de tan pequeños había que remontarlos con hilo de coser. Nos habló emocionado de los mensajes que los niños enviaban al cielo a través del hilo, nos enseñó a fabricarlos, nos abrió la puerta a la curiosidad para que salgamos a remontar nuestras propias ideas, y finalmente coronó, una de esas noches, con una interpretación de una tierna canción que él mismo compuso para los barriletes del mundo.

Con esta vivencia a modo de revelación nos fuimos a trabajar madurando el proceso de manera individual. Palabras flotando, sueltas… campo eólico, cola de trapo, tientos, medio mundo, caña tacuara, mensajes… qué será de todo esto. Organizamos una auténtica fiesta del cielo, y cada participante del proyecto ofreció lo que estuvo trabajando para que esa tarde sea inolvidable. Una instalación  en el parque de un verdadero campo eólico con muchísimos molinos de colores girando, mientras  planea sobre nuestras cabezas un avión casi invisible, y un enjambre de barriletes enredan sus colas trepando al cielo…  abajo, en el descampado, niños y grandes sujetando esperanzas y atando sueños y promesas para que algún viento generoso los lleve bien alto.